jueves, 26 de julio de 2012

LA Ñ TAMBIÉN ES GENTE

La culpa es de los gnomos que nunca quisieron ser ñomos. Culpa tienen la nieve, la niebla, los nietos, los atenienses, el unicornio. Todos evasores de la eñe. ¡Señoras, señores, compañeros, amados niños! ¡No nos dejemos arrebatar la eñe! Ya nos han birlado los signos de apertura de interrogación y admiración. Ya nos redujeron hasta la apócope. Ya nos han traducido el pochoclo. Y como éramos pocos, la abuelita informática ha parido un monstruoso # en lugar de la eñe con su gracioso peluquín, el ~. ¿Quieren decirme qué haremos con nuestros sueños? ¿Entre la fauna en peligro de extinción figuran los ñandúes y los ñacurutuces? ¿En los pagos de Añatuya cómo cantarán Añoranzas? ¿A qué pobre barrigón fajaremos al ñudo? ¿Qué será del Año Nuevo, el tiempo de ñaupa, aquel tapado de armiño y la ñata contra el vidrio? ¿Y cómo graficaremos la más dulce consonante de la lengua guaraní? "La ortografía también es gente", escribió Fernando Pessoa. Y, como la gente, sufre variadas discriminaciones. Hay signos y signos, unos blancos, altos y de ojos azules, como la W o la K. Otros, pobres morochos de Hispanoamérica, como la letrita segunda, la eñe, jamás considerada por los monóculos británicos, que está en peligro de pasar al bando de los desocupados después de rendir tantos servicios y no ser precisamente una letra ñoqui. A barrerla, a borrarla, a sustituirla, dicen los perezosos manipuladores de las maquinitas, sólo porque la ñ da un poco de trabajo. Pereza ideológica, hubiéramos dicho en la década del setenta. Una letra española es un defecto más de los hispanos, esa raza impura formateada y escaneada también por pereza y comodidad. Nada de hondureños, salvadoreños, caribeños, panameños. ¡Impronunciables nativos! Sigamos siendo dueños de algo que nos pertenece, esa letra con caperuza, algo muy pequeño, pero menos ñoño de lo que parece. Algo importante, algo gente, algo alma y lengua, algo no descartable, algo propio y compartido porque así nos canta. No faltará quien ofrezca soluciones absurdas: escribir con nuestro inolvidable César Bruto, compinche del maestro Oski. Ninios, suenios, otonio. Fantasía inexplicable que ya fue y preferimos no reanudar, salvo que la Madre Patria retroceda y vuelva a llamarse Hispania. La supervivencia de esta letra nos atañe, sin distinción de sexos, credos ni programas de software. Luchemos para no añadir más leña a la hoguera dónde se debate nuestro discriminado signo.
Letra es sinónimo de carácter. ¡Avisémoslo al mundo entero por Internet! La eñe también es gente.

María Elena Walsh

LA TRISTEZA



Es sin duda una de tantas e infinitas emociones que forman nuestra globalidad, un estado de ánimo que influye de forma directa en la perspectiva y el punto de vista que tenemos ante la vida. Es importante que le prestes la misma atención que cualquier otra emoción ya que aprendiendo a ver las emociones como las manifestaciones que nos intentan transmitir algo, aprenderás cómo regularlas y te liberarás fácilmente de esa carga cuando tengan connotaciones negativas para tu vida…
Debes saber que cuando uno está triste SIEMPRE es por una razón, por algo que ha sucedido en tu vida ya sea a nivel social, personal, físico, mental e incluso espiritualmente hablando que no ha sido resuelto y está dando vueltas por las puertas de nuestra Alma. El estar triste o sentir tristeza NO es malo ya que todo el mundo se pone triste alguna vez en el momento en que no nos sentimos amados o nos sentimos solos. Es importante que hagas caso y estudies a niveles profundos la causa de la tristeza ya que, una vez localices, entiendas y transmutes la causa que ha provocado esa tristeza, podrás contrarrestarla alimentándola con pensamientos positivos, decretos, oraciones y palabras de aliento que acabarán por hacer desaparecer tal emoción. Cuando la tristeza es un simple disgusto o desilusión suele tener una duración corta o se elimina simplemente substituyendo una experiencia “negativa” por cualquier otra experiencia “positiva” que podamos realizar seguidamente aunque, cuando el mensaje de la tristeza es duradero y es emoción se transforma en algo cotidiano e incluso algo “normal” es cuando nuestros sistemas deben ponerse alerta ya que hay algo que no hemos resuelto y que si no transmutamos a tiempo puede llegar a producir bloqueos energéticos e incluso somatizar algún tipo de enfermedad a nivel físico como la famosa y conocida depresión…

¿Cómo superar la Tristeza?

1. LLORA
Una de las limpiezas más efectivas para liberar el Alma de emociones negativas en sin duda el llanto. Llorar no hace a los hombres menos hombres ni a las mujeres más mujeres sino que esta maravillosa acción liberadora nos permite sacar del Interior energías negativas que no debemos permitir que se queden a vivir en nuestra Alma y por lo tanto el hecho de llorar y llorar aunque a veces no se sepa ni el motivo “aparente” te ayudará a sentirte mucho mejor y a despejar las nubes tal y como sucede en el cielo normal que compartes en tu vida ya que normalmente cuando termina de llover las nubes se transforman y brilla de nuevo el Sol…

2. COMPARTE
La tristeza en muchas ocasiones nos hace tener la necesidad de estar solos y aunque puede ser positivo estar a solas para poder reflexionar sobre la gravedad y la levedad de las cosas el poder compartir junto a otros nuestro malestar o incluso aceptar tan sólo su compañía para apaliar la soledad provoca que ese bajo estado de ánimo vaya disminuyendo y al final esa pesada carga que teníamos desaparece porque el Amor llega con fuerza y energía de renovación...

3. DESCANSA
Alguna vez habrás podido oír la frase hecha “lo consultaré con la almohada”. Esta frase tiene mucho significado espiritual ya que no tan sólo te permite conectar con otros Planos Espirituales sino que además, nuestra Alma tiene la oportunidad por un rato de alejarse de las pre-ocupaciones mentales y respirar aire fresco y renovado del Universo y cuando el Alma regresa al cuerpo podrás notar incluso que donde antes había un peso y una tristeza ahora hay ideas, proyectos o motivaciones distintas que nos hacen alejarnos de esa emoción.



DE Vitaminas para el alma

Somewhere Over the Rainbow by Israel Kamakawiwo'Ole

REALMENTE FANTÁSTICO



Esta es la vitrina de China hacia el mundo occidental.

Los músicos...¿están sentados en sillas invisibles?

¿Y las campanas?

No compartirlo me pareció un pecado. 
 
http://www.youtube.com/watch_popup?v=6HfDeTVpinU&vq=medium
NUEVAS NORMAS ORTOGRÁFICAS


Informe de la Real Academia Española
La denominación de algunas letras cambia.


Las innovaciones y actualizaciones respecto de las normas ortográficas surgen de la necesidad de ser coherentes con los usos de los hablantes y las reglas gramaticales.
La nueva ortografía propone un solo nombre para cada letra, las "innovaciones" puntuales son las siguientes:

* be para b

uve para v

 * doble uve para w

 * ye para (en lugar de i griega)

 * La i latina, pasa a denominarse simplemente i.

 * ch y ll ya no son letras del alfabeto.


Se las suprime formalmente del abecedario porque son consideradas "signos ortográficos de dos letras". Así, pues, las letras del abecedario pasan a ser 27.

Se acuerda que se puede no tildar el adverbio solo y los pronombres demostrativos, incluso en casos de posible ambigüedad.

* 4 o 5 y no 4 ó 5
La conjunción o se escribía con tilde cuando aparecía entre cifras (4 ó 5 millones). Sin embargo, los teclados del ordenador han eliminado "el peligro de confundir la letra o con la cifra cero, de tamaño mayor".
IMAGINAR Y CREAR....

Imagino que soy un árbol de caramelos
imagino que soy el...
y cuando voy caminando por la calle
la gente me mira raro y piensan que loco
sería ser un árbol de caramelos?? no??

Imaginar, alucinar o pensar que uno es así
es muy loco pero eso es lo importante de la
vida...
crear e imaginar van de la mano
la vida me lleva a crear y ser un ser
con diferencias distintas y en momentos distintos
de la vida... sobre todo hoy en día ...

Quiero ser un poeta distinto en la rama
de los poetas...
y cada semilla que haga se podra concretar
para ser uno de ello pero siempre
igual..

Publicado por Martin Gustavo Asprella

APOLO

Apolo  en la mitología griega, hijo del dios Zeus y de Leto, hija de un titán. Era también llamado Délico, de Delos, la isla de su nacimiento, y Pitio, por haber matado a Pitón, la legendaria serpiente que guardaba un santuario en las montañas del Parnaso. En la leyenda homérica, Apolo era sobre todo el dios de la profecía. Su oráculo más importante estaba en Delfos, el sitio de su victoria sobre Pitón. Solía otorgar el don de la profecía a aquellos mortales a los que amaba, como a la princesa troyana Casandra.
Apolo era un músico dotado, que deleitaba a los dioses tocando la lira. Era también un arquero diestro y un atleta veloz, acreditado por haber sido el primer vencedor en los juegos olímpicos. Su hermana gemela, Ártemis, era la guardiana de las muchachas, mientras que Apolo protegía de modo especial a los muchachos. También era el dios de la agricultura y de la ganadería, de la luz y de la verdad, y enseñó a los humanos el arte de la medicina.
Algunos relatos pintan a Apolo como despiadado y cruel. Según la Iliada de Homero, Apolo respondió a las oraciones del sacerdote Crises para obtener la liberación de su hija del general griego Agamenón arrojando flechas ardientes y cargadas de pestilencia en el ejército griego. También raptó y violó a la joven princesa ateniense Creusa, a quien abandonó junto con el hijo nacido de su unión. Tal vez a causa de su belleza física, Apolo era representado en la iconografía artística antigua con mayor frecuencia que cualquier otra deidad.


 ZEUS


Zeus es en la mitología griega, dios del cielo y soberano de los dioses olímpicos. Zeus corresponde al dios romano Júpiter.
Según Homero, se consideraba a Zeus padre de los dioses y de los mortales. No fue el creador de los dioses y de los hombres; era su padre, en el sentido de protector y soberano tanto de la familia olímpica como de la raza humana. Señor del cielo, dios de la lluvia y acumulador de nubes blandía el terrible rayo. Su arma principal era la égida, su ave, el águila, su árbol, el roble. Zeus presidía a los dioses en el monte Olimpo, en Tesalia. Sus principales templos estaban en Dódona, en el Epiro, la tierra de los robles y del templo más antiguo, famoso por su oráculo, y en Olimpia, donde se celebraban los juegos olímpicos en su honor cada cuatro años. Los juegos de Nemea, al noroeste de Argos, también estaban dedicados a Zeus.
Zeus era el hijo menor del titán Cronos y de la titánida Rea y hermano de las divinidades Poseidón, Hades, Hestia, Deméter y Hera. De acuerdo con uno de los mitos antiguos sobre el nacimiento de Zeus, Cronos, temiendo ser destronado por uno de sus hijos, los devoraba cuando nacían. Al nacer Zeus, Rea envolvió una piedra con pañales para engañar a Cronos y ocultó al dios niño en Creta, donde se alimentó con la leche de la cabra Amaltea y lo criaron unas ninfas. Cuando Zeus llegó a la madurez, obligó a Cronos a vomitar a los otros hijos, que estaban deseosos de vengarse de su padre. Durante la guerra que sobrevino, los titanes lucharon del lado de Cronos, pero Zeus y los demás dioses lograron la victoria y los titanes fueron enviados a los abismos del Tártaro. A partir de ese momento, Zeus gobernó el cielo, y sus hermanos Poseidón y Hades recibieron el poder sobre el mar y el submundo, respectivamente. Los tres gobernaron en común la tierra.
En la obra del poeta griego Homero, Zeus aparece representado de dos maneras muy diferentes: como dios de la justicia y la clemencia y como responsable del castigo a la maldad. Casado con su hermana Hera, es padre de Ares, dios de la guerra; de Hebe, diosa de la juventud; de Hefesto, dios del fuego, y de Ilitía, diosa del parto. Al mismo tiempo, se describen las aventuras amorosas de Zeus, sin distinción de sexo (Ganimedes), y los recursos de que se sirve para ocultarlas a su esposa Hera.
En la mitología antigua son numerosas sus relaciones con diosas y mujeres mortales, de quienes ha obtenido descendencia. También sus metamorfosis en diversos animales para sorprender a sus víctimas, como su transformación en toro para raptar a Europa (véase Los toros y la mitología). En leyendas posteriores, en las que se introducen otros valores morales, se pretende mostrar al padre de los dioses a salvo de esta imagen libertina y lasciva. Sus amoríos con mortales se explican a veces por el deseo de los antiguos griegos de vanagloriarse de su linaje divino.
En la escultura, se representa a Zeus como una figura barbada y de apariencia regia. La más famosa de todas fue la colosal estatua de marfil y oro, del escultor Fidias, que se encontraba en Olimpia.

HERMES

Hermes, en la mitología griega, mensajero de los dioses, hijo del dios Zeus y de Maya, la hija del titán Atlas. Como especial servidor y correo de Zeus, Hermes tenía un sombrero y sandalias aladas y llevaba un caduceo de oro, o varita mágica, con serpientes enrolladas y alas en la parte superior. Guiaba a las almas de los muertos hacia el submundo y se creía que poseía poderes mágicos sobre el sueño. Hermes era también el dios del comercio, protector de comerciantes y pastores. Como divinidad de los atletas, protegía los gimnasios y los estadios, y se lo consideraba responsable tanto de la buena suerte como de la abundancia. A pesar de sus virtuosas características, también era un peligroso enemigo, embaucador y ladrón. El día de su nacimiento robó el rebaño de su hermano, el dios del sol Apolo, oscureciendo su camino al hacer que la manada anduviera hacia atrás. Al enfrentarse con Apolo, Hermes negó haber robado. Los hermanos acabaron reconciliándose cuando Hermes le dio a Apolo su lira, recién inventada. En el primitivo arte griego, se representaba a Hermes como un hombre maduro y barbado; en el arte clásico, como un joven atlético, desnudo e imberbe como
puede comprobarse en el Hermes de Praxíteles, en Olimpia.

VOLAR


Soñé siempre con volar,

y olvidé todos mis sueñosal saber que no podías

acompañarme en mi vuelo.

Soñé siempre con volar,
y olvidé todos mis sueños.

Dejé mi vida en los aires

por nuestra vida en el suelo.
Publicado por Salvador
LA CAJA DE PANDORA

Cuenta la mitología griega:
En un principio todo era Caos, hasta que los dioses decidieron dar a cada cosa existente su lugar en la tierra, también decidieron crear a los animales y entre ellos a uno que fuera superior: el hombre; esta tarea fue encomendada a Prometeo y su hermano Epimeteo – pertenecientes a una raza de Titanes que habitaron la tierra mucho antes de la creación del hombre-, para ello, Prometeo tomo agua y barro para moldear al hombre a imagen y semejanza de los dioses.
Cuando Prometeo quiso proveer al hombre de dones especiales para hacerlo superior al resto de los animales, se dio cuenta que Epimeteo ya los había agotado todos en la creación de los animales, así que Prometeo subió al Olimpo y ayudado por Atenea robó las semillas de Helios (el Sol) y se las regaló a los hombres. Con el fuego como regalo, los hombres fueron capaces no sólo de alimentarse, sino también de elaborar armas para cazar animales, de fabricar herramientas para trabajar la tierra, de calentarse y de vivir una mejor vida.
Cuando Zeus (rey de los dioses del Olimpo) se dio cuenta del robó, montó en cólera y decidió castigar a los Titanes por haber regalado el fuego y a los hombres por haber aceptado el regalo. De esta manera ordenó a todos los dioses crear a la mujer primera mujer en la tierra y que cada uno de ellos la llenara de virtudes: Hefesto, dios del fuego, la moldeó; Atenea, diosa de la sabiduría, le regaló un cinturón de perlas, un vestido hermoso color púrpura y otras piedras preciosas; Afrodita, le dio la belleza; Apolo, dios de la luz y la verdad, le dio la música; Hermes, dios de las fronteras y los viajeros, le dio el don de la seducción, un carácter voluble y la manipulación; los collares le fueron entregados por Las Gracias y la Persuasión, las Horas coronaron su cabeza con flores.
Una vez creada la mujer, Zeus la nombró Pandora y la dotó de una jarra que contenía todos los males del hombre y también todas las cosas buenas. Zeus le pidió que nunca abriera esa jarra y después se la ofreció a Epimeneo, quien, a pesar de haber sido advertido por Prometeo de no aceptar ningún regalo de los dioses, tomó a Pandora como esposa.
Poco a poco la curiosidad por saber el contenido de la jarra fue creciendo en Pandora, hasta que llegó el día fatídico en que abrió la jarra para echar un vistazo, pero lo único que logró, fue liberar todos los males que existen en la tierra: las enfermedades, la pobreza, los vicios, la locura, el dolor; Pandora, asustada por lo que había dejado escapar, cerró inmediatamente la jarra, dejando dentro sólo la Esperanza que será siempre necesaria para luchar contra todos los pesares de la humanidad.

AFRODITA



 Afrodita es la diosa del amor y la belleza, y se identifica en Roma con la antigua divinidad itálica Venus. Según una tradición es hija de Urano y según otra de Zeus y Dione.
   En el caso de la primera historia, el nacimiento ocurre en el momento que Cronos (dios del tiempo) corta los genitales de su padre Urano y los lanza al mar, de donde surge Afrodita. De ahí que se le conozca como "la diosa nacida de las olas" o "nacida del semen de dios".
   Una vez que salió del mar, Afrodita fue llevada por los vientos Céfiros, primero a Citera y luego aChipre, donde las Horas la vistieron y la guiaron a la morada de los Inmortales.
   Posteriormente, Platón imaginó que había una Afrodita Urania, la diosa del amor puro e hija deUrano; y Afrodita Pandemo, hija de Dione y diosa del amor vulgar. Sin embargo esta es una concepción filósofica tardía.
   Afrodita es partícipe de un sinnúmero
   Afrodita agradecida con Paris, lo protegió durante toda la campaña así como a los demás aqueos, incluyendo a su hijo Eneas, a quien logró salvar de la muerte.
   Aunque Troya iba a perder la guerra definitivamente, Afrodita logró rescatar la raza de los aqueos con su hijo Eneas, quien luego viajara a una tierra desconocida donde sus descendientes Rómulo y Remofundarían Roma.
   Así es como para lo romanos AfroditaVenus para ellos, fuera su protectora particular y por eso César le levantó un templo bajo la invocación de Venus Madre.
   Los animales favoritos de esta diosa eran las palomas, y estas aves arrastraban su carro. Sus plantas eran la rosa y el mirto.
Correr como Diego (Silbando Malena)

Por Carlos La Casa (el siguiente relato fue finalista del concurso "Historias de fútbol, días de mundial", publicado en el libro del mismo nombre por Editorial Edinexus -España-)

       Acá estoy, después de tanto insistir, me convenció. Al principio la idea no me seducía. Es más, todavía me parece un chiste de mal gusto. A ver si entendí: su diario está por sacar un suplemento por el aniversario del partido con los ingleses en el Mundial ´86 y se les ocurrió publicar allí una anécdota simpática; alguna efemérides que haya sucedido aquel día y que nadie recuerde porque, lógicamente, todos los argentinos estábamos frente al televisor. Y después en el Obelisco. Usted asiente con la cabeza pero no habla, quiere que empiece. Está bien. Le acepto, gracias, hace mucho que no fumo uno de estos. ¿Me convida fuego? Sería perfecto acompañarlo con café.
       Bien, le cuento. Entré a trabajar en aquella oficina, en la parte contable de una compañía de seguros, a mediados del ´85. La idea de robar, se me ocurrió, confieso, en el mismo momento en que me enteré de cómo el jefe manejaba el sistema de depósitos. Durante la semana entraba mucha plata a la empresa. Siempre está entrando plata en una empresa de seguros, entre cuotas y vencimientos y algún otro invento para sacarle a la gente un poco más, la suma de las cajas se volvía considerable. Rodríguez, mi jefe, abría todos los días, alrededor de las seis y media, las cajas que habían estado trabajando hasta las cinco; quince minutos antes de las siete cerraba con llave su oficina y contaba la plata. Los viernes traía un maletín. El lunes lo primero que hacía era llamar a Marcos, el cadete, para que depositara todo en el banco. Era el único en quién confiaba. No ciegamente porque Rodríguez, como buena persona que maneja plata, no confía ciegamente en nadie, apenas lo justo y necesario para encargarle esa tarea. Agrego que Marcos era su hijo.
       Usted se pregunta como sé todo tan detalladamente. Yo era uno de los pocos, casi siempre el único, que estaba cuando Rodríguez hacía el balance. Nuestro horario terminaba a las seis, por más que aun quedaran trabajos sin hacer, seis menos diez mis compañeros se las habían ingeniado para no estar; mientras yo seguía pasando debes y haberes y manchándome los dedos con carbónico, a veces hasta las seis y media o siete, en horas extras que jamás me pagaron. El resto de la información me llegó ingenuamente por boca de Marcos. Era un buen pibe, callado, tímido, ser el hijo del jefe lo incomodaba. Pero conmigo tenía buen trato, yo le enseñé a cebar mate. Usted se ríe, hablo en serio. Convídeme otro cigarrillo.
       Un lunes lo vi salir a primera hora con el maletín. Volvió al mediodía y se sentó en mi escritorio a conversar. Se quejó de las colas en los bancos. Después el padre lo llamó desde su oficina y le ordenó una diligencia. Yo había comprendido el sistema.  “O sea que la plata queda acá sábados y domingos” pensé, mientras seguía pasando números.
 Ahí está el germen de mi obra. Usted vino a buscar mi anécdota, yo se la cuento como es. Podría inventar que estuve día y noche haciendo anotaciones en un cuaderno de tapa dura, elaborando y puliendo mi plan; que dejé a mi mujer y mis hijos por una secretaria bonita de piernas largas y pollera corta que iba a ayudarme, con la que me escaparía a una isla paradisíaca en cuanto obtuviera el botín. Nada de eso. No tengo mujer ni hijos. Y tampoco pensé más en el asunto. Seguí trabajando aplicadamente. La clave me fue develada en el momento menos pensado, que son los momentos en que se nos develan las claves.
       Una tarde, creo que martes, estaba solo y seguía trabajando. Apareció Don Gustavo, que era algo así como el portero de la empresa. Vivía en el último piso del edificio, lo limpiaba, lo cuidaba.
       -Don Gustavo, qué sorpresa.
       -¿Todavía laburando, nene? Qué espíritu. –Revisó su carrito de limpieza. Insultó. – Ché, pibe, ¿no me hacé una gauchada?
       -Diga.
       -Bajáte al sótano y traéme el líquido para limpiar los pisos.
       -Con mucho gusto.
       En realidad tenía ganas de mandarlo al carajo. Pero decirle que no significaba poder encontrarme cada tanto con mi escritorio sucio o el piso a mi alrededor no tan bien pulido. Sacó de su pantalón un enorme manojo de llaves, separó una tomándola con el dedo pulgar e índice y la levantó en el aire. Dijo:
       -Con esta abrís.
       Apoyó el manojo en mi escritorio. Entonces agregó algo que resucitó la idea dormida en mi inconsciente.
       -Cuidado que ahí están las llaves de todo el edificio.
       Mientras bajaba por las escaleras la idea fue tomando fuerza, color. O fue tomándome a mí. En la planta baja salí y corrí a la cerrajería. Saqué copias de la llave de entrada al edificio y de la oficina de Rodríguez. No fui adivino: Don Gustavo me hizo el enorme favor de haberle puesto a todas pequeñas etiquetas con nombres para reconocerlas.
Volví, y bajé a buscar el líquido. Don Gustavo me esperaba con mala cara. Le dije que había aprovechado el descenso para salir a comprar cigarrillos. Como el que usted me va a convidar ahora. ¿Me deja el paquete? Muy amable. Lo tomo como la paga por esta entrevista.
       Entonces empezó el Mundial. Uno de mis compañeros, que había prometido traer una tele a la oficina, nos falló. Salimos todos, los catorce empleados de aquel sector, disparando al bar. Argentina ganó, e instituimos como cábala mirar los partidos ahí. Cuando pasamos a octavos, alguien advirtió que el partido siguiente caía domingo y no vendría porque lo pasaba con su hijo. Otro gritó que ni loco había pensado en venir al bar pudiendo verlo en su casa. Rodríguez, con una orden disfrazada de comentario, como mal jefe que era, dijo que Argentina jugaba tan bien que si rompíamos la cábala no pasaba nada. Quedamos en romper la cábala. Y yo supe que era el momento. El viernes 20 de junio de 1986, a las 18:30 horas, mientras Rodríguez estaba por empezar a contar la que el domingo sería mi plata, fui hasta Retiro y saqué un pasaje a Pinamar. Lo hice con el alma quebrada: el único horario disponible caía justo en medio del partido.
Ese domingo me desperté contento. Decidí no llevarme nada de mi habitación, quería empezar de cero en todo. Solo lamento algunos libros que la dueña de la pensión debe haber vendido o tirado.
       En la calle no había ni aire. Entré al edificio. No puedo explicarle lo extraño que me resultó entrar a mi lugar de trabajo un domingo. El domingo de por sí ya tiene un aire raro, melancólico, como si estuviera fuera del tiempo. Abriendo la oficina de Rodríguez me di cuenta que abrir una puerta puede llegar a ser un momento particularmente imaginativo: qué pasaría si atrás hay alguien, o un balde con agua se nos cayera en la cabeza, como en los dibujitos, ese tipo de fantasías me asaltaron. Pensé que podía encontrar a Don Gustavo. Pero no pasó nada. Nunca apareció, debía estar en su departamento del último piso, cómodo frente al televisor.
         Pensé también que el maletín podía no estar, o estar bajo llave. Mi sospecha se confirmó: no había dado con el, y solo me faltaba revisar un mueble cerrado con candado. Pensé que si abría y no estaba ya no tendría donde buscar, y dejaría huellas imborrables. Pero soy de naturaleza optimista y, por lo demás, ya estaba enteramente jugado: crucé el candado con la pata de una silla y la giré con esmero. Primero cedieron las bisagras del mueble, después saltó el candado. El maletín descansaba en el segundo estante. Lo abrí. Nunca vi, ni creo volver a ver, tanta plata junta. Salí del edificio, me acuerdo bien, silbando un tango. Silbando Malena.
       En el bar no estaba ninguno de mis compañeros. Ya ve que mi historia carece de suspenso y yo no sé inventar, considéreme un narrador flojo. Me senté, puse el maletín entre las piernas, pedí un café en vaso y un tostado. El bar estaba lleno, el partido no había empezado. Mi plan se desarrollaba con tanta pulcritud que sentí asco, ganas de que algo saliera mal, que un maceta cayera en mi cabeza o algo así, sentirme un poco menos perfecto, más humano.
Apenas empezado el partido se supo que Argentina, que Maradona mejor dicho, iba a pintarle la cara a Inglaterra. A los dos minutos Diego se escapó entre tres ingleses y lo tuvieron que bajar, él mismo hizo el tiro libre, con esfuerzo Shilton desvió un zurdazo que quería ser gol. Diego parecía estar practicando para lo que venía. Después le puso un centro a Ruggeri que no fue gol porque Dios no quiso. Dios quería otra cosa, Dios también parecía estar entrenando para lo que venía.
       El primer tiempo pasó sin goles y sin sobresaltos para mí. Tomé dos cafés. Comenzado el entretiempo terminé el tostado y la jarrita de agua, y me paré. Entonces uno de los mozos no tuvo mejor idea que gritar: “¡¡Ey, ¿te vas González?!!”. Y algunos conocidos escondidos tras banderitas de Argentina o vasos de vino me gritaban cariñosamente que no, que no me podía ir, que a estos ingleses de mierda ahora les metíamos siete para vengarnos de todos los pibes que nos mataron.
       Eran casi las cuatro. El tren salía a las cinco y estaba muy cerca de Retiro, lo cierto era que podía mirar una parte del segundo tiempo. Discutí conmigo, y ganó el hincha de fútbol. Aquí está mi primer gran error. Volví a sentarme, a dejar el saco en el respaldo de la silla, pedí otro café, gritó el cajero que éste me lo invitaban ellos. Sonreí, estaba contento. Pitaba el arbitro el comienzo del segundo tiempo y oí dulces puteadas, cómo vas a venir a esta hora, inconsciente, dale, sentáte que empieza. Entonces una mano en mi hombro y alguien diciendo:
       -¡González! Me parece muy bien que respete las cábalas.
       Me quedé helado.
       Sospecho que Rodríguez entró y se sentó en mi mesa siempre mirando la televisión, por lo que no registró su maletín entre mis piernas Lo miré. Me miró un segundo, sonrió  y volvió a mirar la tele.
       -¿Y? ¿Ganamos o no ganamos? Estaba viéndolo con mi familia, pero como no metimos ningún gol... -alguien gritó que nos calláramos. Se acercó a mi oído, bajó la voz-... como no metimos ningún gol me dije: voy a seguir con la cábala, no sea cosa que perdamos justo con los ingleses, ja, ja, ja. Para colmo me estoy meando encima.
         Y ya no quitó los ojos del televisor.
         Comencé a transpirar. Debía ser el único argentino, el único ser humano en todo el planeta, que no estaba atento al partido. Miraba a los costados, planeaba maneras de salir. El bar rebalsaba de gente.
         -Uy, uy, uy...
         No sé quién gritaba así, pero en la tele se lo veía a Maradona saltando como queriendo ayudar al arquero inglés y entonces la locura, el grito contenido durante los cuarenta y cinco minutos anteriores. Los parroquianos del bar sacudiendo banderitas, pañuelos, y los que no tenían nada era como si de todos modos en ese grito sacudieran algo, un sueño roto o una tristeza. Antes que nada tiré el maletín al piso y lo tapé con mi saco, aprovechando que Rodríguez se abrazaba con alguien de la mesa vecina. Pensé que Maradona había hecho lo que yo: robar a mano tendida delante de todos. Pero él había festejado, nadie lo descubrió y ganábamos uno a cero. Mi trampa, en cambio, estaba a punto de quedar al descubierto.
         Seguimos mirando el partido, y a los dos o tres minutos:
         -No aguanto más. Cuidáme la silla. 
         Dijo Rodríguez, y sentí algo parecido a la felicidad.
         En cuánto entró al baño hice todos los movimientos con precisión milimétrica, como en una danza: me paré, tomé el saco y el maletín, pasé a través de las mesas y fui justamente insultado, saqué de mi bolsillo el dinero para pagar y lo puse en el mostrador y saludé; pero a nadie le importaba que me fuera, ni siquiera al cajero que no se tomó la molestia de contar la plata, sino que la guardó como se la di, con los billetes doblados.
         A ver cómo explico esto. Me remonto a una frase popular: el fútbol es una pasión inexplicable. Me animo a afirmar que toda pasión lo es. Con esta máxima aceptada, le ruego que no trate de comprender lo que voy a contarle sino que se limite a escuchar, quizá me entienda si a usted también le gusta el fútbol. Y sobretodo si miró aquél partido.
         Caminé esquivando personas con los ojos clavados en la tele. Llegué a la puerta y pensé en correr. Me iba de una vez por todas de mi vida aburrida, de mi jefe falso y absurdo. No tuve mejor idea que mirar el bar por última vez, como un gesto de despedida. En esa milésima de segundo está mi otro gran error. Me quedé, si me permite utilizar el término, hipnotizado por lo que veía en la tele.
         Supe, o sentí, o las dos cosas juntas, que no iba a ser pase a Burruchaga o Valdano, que esa pelota iba a terminar en el fondo del arco inglés. Si el gol de unos minutos antes lo había hecho con la mano de Dios, entonces ahora Dios estaba en sus pies, porque esa tarde Dios bajó del cielo a jugar fútbol y se metió en los pies de Maradona. O quizá sería correcto decir los pies del diablo, porque eso parecía Diego: el mismísimo Lucifer hecho persona, corriendo como una pantera por el césped del Estadio Azteca, mientras los ingleses le cedían paso como si llevara encima una granada de mano activada.
         Ríase, piense lo que quiera. Yo también grité el gol. Como no gritarlo. Rodríguez gritaba también, pero a mí y desde la puerta del baño. Intentaba alcanzarme pero no lo dejaban pasar, todos se habían parado y aullaban como lobos en celo.
         Salí disparado. Mientras corría, pensaba que ahora también hacía lo que había hecho Maradona: correr como un enfermo. Tan enfermo como para no estar atento al colectivo que casi me mata. Mire la cicatriz, acá en el brazo. En los días de humedad insulto a la madre del colectivero, que debía ser un marciano, porque no estaba mirando el partido. El recuerdo no es claro. Yo corría y corría y me daba vuelta para ver si era perseguido. En un momento oigo una frenada y de repente paf, la nada. Parece que fue un golpe duro, que el colectivero alcanzó a volantear y por eso me agarró de costado pero igual me di contra el piso y entonces se hizo la oscuridad.
         Cuándo abrí los ojos estaba en un hospital. El brazo y la cabeza me dolían terriblemente. Me sentía débil, liviano. Había un policía a mi costado. Con esfuerzo me senté en la cama. Lo miré. Le pregunté como había salido Argentina.

LOS CAMINOS DE LA VIDA





¿Quién dijo que crecer es fácil?
Si bien los años nos vuelven más sabios, las piedras del camino de la vida nos tiran, nos vuelven a levantar y a replantearnos de nuevo todo.
Pero así es la vida... como siempre digo: ES LO QUE HAY.
La opción de ser facilista o el coraje de enfrentar lo que venga...
En honor a eso, una canción: Los caminos de la vida -cantada por Vicentico-


Video de la canción: http://www.youtube.com/watch?v=Dd17Il8rLlU 

PALABRAS

HAY QUE BUSCARSE UN AMANTE



Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron.

Son generalmente estas dos ultimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como:
Insomniopesimismofalta de voluntad, crisis de llanto, o los mas diversos dolores... palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas.
Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada mas que para subsistir y que no saben en que ocupar su tiempo libre.
Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro: "Depresión" y a infaltable receta del antidepresivo de turno.
Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, es un AMANTE
Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica! - piensan escandalizadas "

Entonces, les doy la siguiente definición: AMANTE es "Lo que nos apasiona".
Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir.
Nuestro AMANTE es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.
A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja.
También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby...
En fin, es "alguien" o "algo" que nos pone de "novio con la vida" ynos aparta del triste destino de vegetar. ¿Y que es vegetar?

Vegetar es tener miedo a vivir.* es dedicarse a espiar como viven los demás,
* es tomarse la presión,
* deambular por consultorios médicos,
* tomar remedios multicolores,
* alejarse de las gratificaciones,
* observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo
* cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia.


Vegetar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.
Por favor no te empeñes en vegetar, búscate un amante, se también un amante y un protagonista... de la vida.
La psicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental:
"Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida".

(Dr. Jorge Bucay)

LOS OJOS DE DIOS

Felices los que tienen un corazón puro
porque ellos verán a Dios.
El arroyito de agua clara limpia y refresca todo aquello sobre lo que pasa. Además deja que la luz del
sol llegue hasta el fondo de su cauce, y hasta es capaz de regalar a las piedras del fondo unos colores y un
brillo que a lo mejor no tendrían fuera del agua.
El río de agua turbia, en cambio, es opaco. No deja pasar la luz, y sólo muestra la mugre que boya en la
superficie. Embarra y ensucia sobre  todo  aquello  donde pasa su correntada; y si un día se desborda e
invade la vida de los hombres, al retirarse deja un hediondo recuerdo de su presencia. He visto crecientes
de ríos turbios, allá en mi litoral. Crecientes que al retirarse dejaron emponzoñadas las napas  de  agua
donde se abrevaban los hombres. Del barro que dejaron brotó al epidemia que  mató  muchos  niños
chiquitos. Es que al pasar sobre los resumideros y las cloacas, sacó a flote todo lo malo que encontró en su
camino. Hasta profanó la tumba de algunos difuntos (¡que en paz descansen los huesos!).
Cuando Magdalena entró en la sala del rico Simón, los ojos turbios de los que compartían la mesa con
el Señor, sólo vieron al superficie del misterio de aquella vida. Y el agua turbia de sus miradas embarró el
misterio de esa cabellera suelta y de su profusión de perfume, y de allí sólo sacó a flote la imagen de la
prostituta. Y hasta la misma figura de Señor fue salpicada por ese barro del río sucio: Si este hombre fuera
un profeta...
La mirada clara y limpia del Señor pasó también sobre la mujer y dejó que la luz penetrara hasta el
fondo del cauce de su misterio y allí descubrió el brillo de las piedras, el brillo de un corazón que amaba
mucho.
El resbalar de su mirada limpia, limpió ese corazón y le regaló su auténtico brillo. Y esa mujer se fue
liberada. Liberada y comprometida en su nueva vida, donde su brillo iluminaría  a  otras  vidas.  Lo
fundamental de su vida sería un anuncio: ¡El Señor ha resucitado!
Como anuncian las piedras del cauce, el paso del río.
Entre los hombres las aguas claras nacen en la fría soledad de las cumbres. Allí han vivido en fidelidad
de largo diálogo invernal con la Roca, sabedora de vendavales. De rostro al sol, un día la primavera las
puso en movimiento.
Y allá van:
Cantando su canto / lavando las piedras,
regando los surcos / camino del mar.
Su cauce es humilde, / su canto es pequeño,
su fuerza se llama / cotidianeidad.
Partiendo las rocas / abrieron gargantas,
y abrevaron pueblos / siempre sin parar.
Las mantiene el cerro / cargado de nieves,
que alimenta el cielo / donde Dios está.


publicado en el libro La sal de la tierra, Editorial Patria Grande.
 Parábolas de Mamerto Menapace 

HONDO, MUY HONDO, DENTRO DEL CUERPO HABITA EL ALMA.
NADIE LA HA VISTO NUNCA PERO TODOS SABEN QUE EXISTE.
Y NO SOLO SABEN QUE EXISTE,  SABEN TAMBIÉN LO QUE HAY EN SU INTERIOR.
DENTRO DEL ALMA, EN SU CENTRO,  ESTA, DE PIE SOBRE UNA SOLA PATA,  UN PÁJARO:
EL PÁJARO DEL ALMA.  EL SIENTE TODO LO QUE NOSOTROS SENTIMOS.
CUANDO ALGUIEN NOS HIERE, EL PÁJARO DEL ALMA VAGA POR NUESTRO CUERPO,POR AQUÍ, POR ALLÁ, EN CUALQUIER DIRECCIÓN,  AQUEJADO DE FUERTES DOLORES. 


CUANDO ALGUIEN NOS QUIERE,  EL PÁJARO DEL ALMA SALTA, DANDO PEQUEÑOS YALEGRES BRINCOS,  YENDO Y VINIENDO, ADELANTE Y ATRÁS.
CUANDO ALGUIEN NOS LLAMA POR NUESTRO NOMBRE.
EL PÁJARO DEL ALMA PRESTA ATENCIÓN A LA VOZ, PARA AVERIGUAR QUE CLASE DE LLAMADA ES ESA.
CUANDO ALGUIEN SE ENOJA CON NOSOTROS, EL PÁJARO DEL ALMA SE ENCIERRA ENSI MISMO SILENCIOSO Y TRISTE.
Y CUANDO ALGUIEN NOS ABRAZA, EL PÁJARO DEL ALMA, QUE HABITA HONDO, MUYHONDO, DENTRO DEL CUERPO, CRECE, CRECE, HASTA QUE LLENA CASI TODO NUESTRO INTERIOR.


A TAL PUNTO LE HACE BIEN EL ABRAZO.
DENTRO DEL CUERPO, HONDO, MUY HONDO, HABITA EL ALMA.
NADIE LA HA VISTO NUNCA, PERO TODOS SABEN QUE EXISTE.
HASTA AHORA NO HA NACIDO HOMBRE SIN ALMA.
PORQUE EL ALMA SE INTRODUCE EN NOSOTROS CUANDO NACEMOS, Y  NO NOS
ABANDONA NI SIQUIERA UNA VEZ MIENTRAS VIVIMOS.
 COMO EL AIRE QUE EL HOMBRE RESPIRA  DESDE SU NACIMIENTO HASTA SU MUERTE.


SEGURAMENTE QUIERES SABER DE QUE ESTA HECHO EL PÁJARO DEL ALMA.
¡AH! ES MUY SENCILLO: ESTA HECHO DE CAJONES Y CAJONES PERO ESTOS CAJONES  NO SE PUEDEN ABRIR ASÍ  NADA MAS.
CADA UNO ESTA CERRADO POR UNA LLAVE MUY ESPECIAL.
Y ES EL PÁJARO DEL ALMA  EL ÚNICO QUE PUEDE ABRIR SUS CAJONES.
¿COMO? TAMBIÉN ESTO ES MUY SENCILLO: CON SU OTRA PATA.
EL PÁJARO DEL ALMA ESTA DE PIE SOBRE UNA SOLA PATA;
CON LA OTRA -DOBLADA BAJO EL VIENTRE A LA HORA DEL DESCANSO- GIRA LA LLAVE,  MOVIENDO LA MANIJA Y TODO LO QUE HAY DENTRO SE ESPARCE POR EL CUERPO.


Y COMO TODO LO QUE SENTIMOS TIENE SU PROPIO CAJÓN, EL PÁJARO DEL ALMA TIENE MUCHÍSIMOS CAJONES.
UN CAJÓN PARA LA ALEGRÍA Y  UN CAJÓN PARA LA TRISTEZA,
UN CAJÓN PARA LA ENVIDIA Y UN CAJÓN PARA LA ESPERANZA,
UN CAJÓN PARA LA DECEPCIÓN Y UN CAJÓN PARA LA DESESPERACIÓN,
UN CAJÓN PARA LA PACIENCIA Y UN CAJÓN PARA LA IMPACIENCIA.
TAMBIÉN HAY UN CAJÓN PARA EL ODIO
Y OTRO PARA EL ENOJO,
Y OTRO PARA LOS MIMOS.
UN CAJÓN PARA LA PEREZA  Y UN CAJÓN PARA NUESTRO  VACÍO,
Y UN CAJÓN PARA LOS SECRETOS MAS OCULTOS (ESTE ES UN CAJÓN QUE CASI NUNCA ABRIMOS).
Y HAY MAS CAJONES.

TAMBIÉN TU PUEDES AÑADIR TODOS LOS QUE QUIERAS.
A VECES EL HOMBRE PUEDE ELEGIR Y SEÑALAR AL PÁJARO QUE LLAVES GIRAR YQUE CAJONES ABRIR.  Y A VECES ES EL PÁJARO QUIEN DECIDE.
POR EJEMPLO:
EL HOMBRE QUIERE CALLAR Y ORDENA AL PÁJARO ABRIR EL CAJÓN DEL SILENCIO;
PERO EL PÁJARO, POR SU CUENTA, ABRE EL CAJÓN DE LA VOZ, Y EL HOMBRE
HABLA Y HABLA Y HABLA.
OTRO EJEMPLO:
EL HOMBRE DESEA ESCUCHAR TRANQUILAMENTE,  PERO EL PÁJARO ABRE, EN
CAMBIO, EL CAJÓN DE LA IMPACIENCIA:
Y EL HOMBRE SE IMPACIENTA.
Y SUCEDE QUE EL HOMBRE SIN DESEARLO SIENTE CELOS; Y SUCEDE QUE QUIEREAYUDAR Y ES ENTONCES CUANDO ESTORBA.


PORQUE EL PÁJARO DEL ALMA NO ES SIEMPRE UN PÁJARO OBEDIENTE Y A VECES CAUSA PENAS...
DE TODO ESTO PODEMOS ENTENDER QUE CADA HOMBRE ES DIFERENTE POR EL PÁJARO DEL ALMA QUE LLEVA DENTRO.
UN PÁJARO ABRE CADA MAÑANA EL CAJÓN DE LA ALEGRÍA; LA ALEGRÍA SE
DESPARRAMA POR EL CUERPO Y EL HOMBRE ESTA DICHOSO.
OTRO PÁJARO ABRE, EN CAMBIO, EL CAJÓN DEL ENOJO; EL ENOJO SE DERRAMA YSE APODERA DE TODO SU SER. Y MIENTRAS EL PÁJARO NO CIERRA EL CAJÓN, EL HOMBRE CONTINUA ENOJADO.
UN PÁJARO QUE SE SIENTE MAL,  ABRE CAJONES DESAGRADABLES;
UN PÁJARO QUE SE SIENTE BIEN, ELIGE CAJONES AGRADABLES.
Y LO QUE ES MAS IMPORTANTE: HAY QUE ESCUCHAR ATENTAMENTE AL PÁJARO.
PORQUE SUCEDE QUE EL PÁJARO DEL ALMA NOS LLAMA,  Y NOSOTROS NO LO OÍMOS.
¡QUE LASTIMA!
 EL QUIERE HABLARNOS DE NOSOTROS MISMOS, QUIERE PLATICARNOS DE LOS
SENTIMIENTOS QUE ENCIERRA EN SUS CAJONES.
HAY QUIEN LO ESCUCHA A MENUDO.
HAY QUIEN RARA VEZ LO ESCUCHA.
Y QUIEN LO ESCUCHA SOLO UNA VEZ.
POR ESO ES CONVENIENTE YA TARDE, EN LA NOCHE,  CUANDO TODO ESTA EN
SILENCIO,  ESCUCHAR AL PÁJARO DEL ALMA QUE HABITA EN NUESTRO INTERIOR,
HONDO,  MUY HONDO, DENTRO DEL CUERPO.

MIJAL SNUNIT